Tantos años frente a un monitor hacen que la vida sea un tanto monótona.

Desde el 2009 empecé con un taller de vitrofusión para investigar cómo hacer cosas con vidrio que me encantaban cada vez que las veían en distintas ferias.

En el 2010 me incorporé en un taller de unos amigos, los Malditos Genios y a partir de ahí empecé a producir algunos objetos para decoración como cactus y tutores.

En el 2011 hice un seminario de vidrio bullseye, totalmente distinto al que venía utilizando y empecé con la producción de anillos, aritos y algunos colgantes.

En el 2013 empece con reciclado de vidrios, más que nada botellas de vino, cerveza, que son los que más consigo gracias a vecinos y amigos que colaboran alegremente.

Desde que comencé sentí que trabajar con vidrio es ilimitado, depende de la creatividad de cada uno.
Sigo descubriendo formas, colores y brillos cuando salen del horno, investigando compatibilidad entre vidrios, posiciones dentro del horno, mezclando esmaltes y también utilizando algunos vidrios en cemento o en bases de madera.

 

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